Quiénes somos

Hay cosas que merecen ser estampadas en una camiseta. Letras de canciones, citas célebres, eslógans emotivos... Nuestra iniciativa es sencilla. Cada semana propondremos diversos motivos relacionados con la publicidad y las relaciones públicas, así como noticias o enlaces de interés. Todos ellos deberían ser plasmados en una camiseta, porque son temas de actualidad que en cierta medida nos incumben y forman parte de nuestro presente y nuestro futuro. Esperamos que disfrutéis leyendo nuestras publicaciones.
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domingo, 5 de junio de 2011

La tendencia en televisión

La semana pasada, en clase de redacción, nos centramos en la televisión como medio publicitario. Vimos cuáles eran sus características esenciales, qué formatos y géneros existían y qué requisitos debía cumplir un espot efectivo. Pero lo que realmente me interesa como estudiante de publicidad es qué tendencias están adoptando los profesionales del sector para anunciar las marcas y productos de sus clientes. 

Debo reconocer que no soy una fanática de los cortes publicitarios, por lo que no los busco a conciencia, aunque sí debo reconocer que me gusta mirarlos de vez en cuando y encontrar puntos fuertes y puntos débiles, buscar qué es lo que me hace recordarlos. Sin ir más lejos, en estos últimos meses ha habido ciertos anuncios que realmente me han gustado y creo haber encontrado el motivo: el humor. Si hay algo que me aburra tremendamente es escuchar una voz en off que me explique características objetivas y funcionales de un producto (soy consciente que muchos productos lo necesitan, como los de limpieza o higiene personal) o simplemente que se haga humor sin mucho éxito como es el caso de los castings de Línea Directa. Es subjetivo.

Los anuncios que os he comentado son de Volkswagen, Mixta, McDonalds, Aquarius y Amstel. Estoy segura de que los habréis visto, y aunque no os hayan gustado por lo menos podréis recordarlos.
 
Volkswagen 






Aquarius 






McDonalds






Amstel 






Mixta 






En los cinco casos encontramos una mezcla de los mismos caminos creativos: trozos de vida, música y humor.  En primer lugar, los trozos de vida obviamente están teatralizados y exagerados, incluso hay casos en los que se muestran distintas escenas de gente diferente en muy poco tiempo, pero los clasificamos en un mismo grupo ya que en todos los anuncios se muestran situaciones reales. En segundo lugar, utilizan el recurso musical ya que ayuda a dar ritmo a las imágenes y a ser un espot memorable y fácil de recordar. Aquí no estamos hablando de jingles sino de una música extradiegética y que, por tanto, los personajes no escuchan. Y por último, el humor. Utilizan situaciones que podrían ser reales y las exageran, incluso las generalizan como en el caso de Amstel o Aquarius.

Es evidente que nos encontramos delante de cinco marcas totalmente distintas basadas en conceptos que nada tienen que ver entre ellos, pero lo que está claro es que cada vez más coinciden en géneros o caminos creativos, de modo que es posible aventurarse a decir que tal vez ésta sea la tendencia actual.


Raquel Sancho

domingo, 15 de mayo de 2011

Malentendidos estereotipados


En la última clase hablamos de aquellas construcciones creativas que podían resultar malentendidas por el público, debido a la estructura textual o por connotaciones negativas de estereotipos, tópicos o rutinas. Aunque existen ciertos estereotipos que son positivos, mi visión es que la mayoría no lo son, sino que representan una caricaturización basada en generalidades, y que estas, normalmente vienen del desconocimiento.
Me vino a la cabeza, una noticia que recientemente leí en el Périódico. El 20 de abril de 2011, la empresa Orangina Schweppes, que presentó su nuevo producto V- Energy Drink, tuvo que retirar su campaña del municipio de l’Hospitalet de Llobregat a causa de la malinterpretación de su mensaje.
El eslogan de la campaña decía así: “Treballa com un suec encara que siguis de l’Hospitalet”. Este mensaje fue mal recibido por la población, quienes se indignaron y sintieron ofendidos por esta campaña.

Resultó todo un malentendido, pues los responsables de la empresa afirman que no se ha entendido el mensaje correctamente: ellos querían decir todo lo contrario. Según ellos, el eslogan quería hacer hincapié en la fama de la localidad como trabajadores. A pesar de eso, la población ha entendido que son unos vagos y que están faltos de energía y la alcaldesa no se ha dado por vencida hasta conseguir que la empresa retirase todos los anuncios de las calles de l’Hospitalet.
Mi conclusión es: nosotros tenemos muy buena concepción de los suecos, y nos pensamos que no tienen tan buena imagen de nosotros, así que entendimos mal el mensaje. Los suecos no trabajan, al contrario que la gente de l’Hospitalet. Así que, por lo visto tendemos a pensar mal cuando pensamos en estereotipos. Idealizamos algunos, y menospreciamos otros. Aunque, reflexionando un poco, me he dado cuenta que es inevitable estereotipar.
Marta Ribas

domingo, 1 de mayo de 2011

Que el diccionario detenga las balas

Hace tres semanas que empezamos la asignatura de Redacción en Publicidad y Relaciones Públicas y el primer día de clase nos lo dejaron todo bien claro. La redacción es un arma fundamental en este nuevo mundo en el que nosotros, los estudiantes, pretendemos desenvolvernos el día de mañana. Debe ser clara, concisa, informativa, expresiva y, por supuesto, persuasiva. La primera clase, como es costumbre, se dedicó a la presentación de la asignatura y de su eje central, las palabras.
  • Es una de las tareas más creativas de la profesión Dijo el profesor con tono enérgico.
Por supuesto, pensé, concebir eslóganes e idear cuerpos de texto que acompañen a las imágenes de la publicidad es todo un reto, y si no, que nos lo pregunten a los que el año pasado tuvimos clase con la profesora Azcárate. Se destacó tanto la importancia de la redacción que se analizó hasta qué punto podía ser cierta la afirmación “una imagen vale más que mil palabras”.

Según transcurría la clase, el tono del profesor se hacía más pausado e iba cogiendo un ritmo suave y continuo. Hasta que llegó el tema fatídico: las faltas de ortografía.

  • ¡Prohibidas las faltas de ortografía! – exclamó con rotundidad el profesor.
En ese momento un murmullo creciente invadió el aula, y fue in crescendo a medida que se nos iba informando de la cantidad de dinero que se pierde cada vez que hay que retirar millones de panfletos por culpa de los errores ortográficos o lingüísticos.
Pues bien, pensé una vez había llegado a casa, a partir de ahora tendré que tener cuidado, consultar mucho el diccionario y aprender de los profesionales. Y después de esta reflexión empecé a leer el libro Redacción Publicitaria.

No llevaba ni cuarenta páginas y ya no podía más, y no precisamente porque fuera aburrido. Después de semejante charla sobre la importancia de la ortografía, de la corrección, de la segunda corrección, del “tened en cuenta al público objetivo, e incluso de la tercera corrección, en solo 40 páginas de un libro especializado en redacción encuentro, por lo menos, tres errores lingüísticos y un sin fin de citas en inglés sin traducción.
¿Pero no se supone que teníamos que tener en cuenta al público objetivo, y hacer que éstos comprendieran totalmente el mensaje? ¿No es tarea de cualquier redactor corregir tantas veces como sea necesario? Parece ser que en este caso, si el lector no sabe inglés o la cita no ha sido previamente traducida al castellano por otro autor, las personas que leen este libro no tienen derecho a saber qué significan las frases que introducen los diferentes apartados del libro. Por no hablar de las faltas lingüísticas. ¡Estamos hablando de un libro escrito por docentes universitarios, un manual que otros alumnos leerán y tomarán como referencia!

Claro, después de estas dos situaciones tan contradictorias, la clase teórica y el libro, me imagino que más de un compañero se sentirá algo confundido o, por qué no, molesto. Tampoco me sorprende que salgan a la luz campañas con eslóganes como “más bueno que el pan” o anuncios en cuya locución una periodista reconocida dice la siguiente frase refiriéndose a unas galletas: “(...) he probado otras, pero para mí, éstas están más buenas.” . Lo que más gracia me hace de todo esto es que a los estudiantes, el primer día de clase siempre nos lo dejan todo bien claro.

Para aquellos que queráis consultar dónde están los errores.
Errores:
  • pág. 18 (párrafo final) → “Martín Alonso sintetiza de una forma un precisa esa idea de redactar bien (…).”
  • pág. 19 (párrafo 3) → “La misiones del texto publicitario son (…).”
  • pág. 24 (párrafo 5) → “(...) y llegó ser el redactor publicitario más bien pagado del sector.”
          Jon Werckmeister